La Biblia enseña que el diezmo y las ofrendas son una forma de honrar a Dios con nuestros bienes y sostener su obra. Más que una obligación, dar es un acto de fe y gratitud: Dios ama al dador alegre (2 Corintios 9:7).
El diezmo en la Escritura
Desde Abraham y Jacob hasta las enseñanzas del Nuevo Testamento, la Escritura presenta el diezmo como un reconocimiento de que todo lo que tenemos viene de Dios.
“Traigan todos los diezmos al alfolí... y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos.” — Malaquías 3:10
La ofrenda del corazón
La ofrenda va más allá del diezmo: es lo que damos voluntariamente, movidos por amor y gratitud. Su valor no está en la cantidad, sino en la actitud del corazón, como enseñó Jesús con la ofrenda de la viuda.
Dar con alegría
El principio central del Nuevo Testamento sobre dar es la alegría: “Cada uno dé como propuso en su corazón... porque Dios ama al dador alegre.” Dar libera, no ata.
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Comprar mi boletoPreguntas frecuentes
Es una enseñanza bíblica de honra a Dios; cada creyente lo vive con convicción y libertad.
Sí. Para Dios cuenta el corazón, no el monto, como enseñó Jesús con la viuda.