Sembrar en la obra de Dios significa entregar tus recursos con fe, confiando en que Dios multiplica lo que se da con generosidad. El principio de siembra y cosecha enseña que lo que damos regresa transformado en bendición para nosotros y para otros.
El principio de la semilla
Toda cosecha empieza con una semilla. En el reino de Dios, cuando siembras con fe en su obra, no pierdes: inviertes en una cosecha que Él mismo hace crecer.
“El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.” — 2 Corintios 9:6
Sembrar es un acto de fe
Dar antes de ver el resultado requiere confianza. Es declarar con hechos que crees que Dios es fiel y que su obra vale la pena.
Una siembra que edifica
Cuando siembras en la construcción de un templo, tu semilla se vuelve un lugar donde muchas vidas serán transformadas. Es una de las siembras más duraderas que existen.
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Comprar mi boletoPreguntas frecuentes
La cosecha de Dios es integral: paz, provisión, propósito. No se reduce a lo material.
Lo que propongas en tu corazón, con alegría y fe.